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vivencias..., desde un particular punto de vista..., la evolución de las
costumbres y tradiciones de "mi Granada" y algo mas...


sábado, 1 de noviembre de 2014

LA CRUZ DE SAN BARTOLOME






                    Esta historia transcurre en los comienzos del pasado siglo XX,  la noche del día uno de Noviembre festividad de Todos los Santos, poco antes del toque de oración, que marca la frontera para entrar en el Día de los Fieles Difuntos , en que se recuerda a todos aquellos que en su día se fueron allá donde se dice que no se padece ni se siente y atisbos de verdad encierra el dicho, puesto que nadie ha vuelto para contar si es o no verdad el mismo.......
                    Las leyendas oscuras, sitúan en esta noche una de las visitas del mal, que junto a la del equinoccio del verano, están consideradas como las mas fuertes de cuantas se producen a lo largo del año, revolucionando a todas las fuerzas relacionadas con las tinieblas y lo desconocido, de ahí que en esta noche de transición el personal haya escaseado en las calles a través de la historia..., sobre todo en los lugares mas apartados de nuestros barrios y ciudades, siempre propensos a todo tipo de leyendas y sucesos relacionados con este tema que es tan viejo como la vida misma......
                    Por todo esto, no era de extrañar la prisa que nuestro amigo Miguel, protagonista de esta historia, tenia por llegar a su domicilio junto a la Placeta de San Bartolome en el centro del Albayzin, a la sombra de la iglesia dedicada a la advocación del mismo nombre....
   



                    La noche andaba algo revuelta, lluviosa y fría con ráfagas de viento acompañadas de abundante aparato eléctrico, como consecuencia de un pertinaz nubarrón negro asentado sobre el cercano y siempre misterioso "Panderete de las Brujas", que según las leyendas era estación de parada obligatoria de brujas, en sus viajes a la Alpujarra donde celebran sus "aquelarres" un par de veces en el año........
                    Ensimismado en estas historias, que Miguel conocía perfectamente gracias a los relatos de sus mayores, no dudo en avivar el paso en su deseo de llegar cuanto antes a su destino por las estrechas y oscuras callejuelas del entorno, iluminadas solamente por el fugaz resplandor producido regularmente por los efectos de la tormenta que se cernía aquella noche sobre el barrio, mientras renegaba del tiempo que había perdido con sus amigos en la taberna de la Alhacaba, habitual lugar de reunión y causa hoy de la tardanza que arrastraba por las solitarias calles en penumbra......




                    El ruido de unos pasos sobre el empedrado, hicieron que Miguel volviese el rostro y casi se desvanece al contemplar la frágil y encorvada figura arrebujada en negro "chal" cubierta de cabeza a pies, que junto a el seguía la misma ruta y a que la luz de los relámpagos, alargaba su silueta sobre el blanco de las paredes dándole un aspecto fantasmagorico.......
                    Tal visión hizo que el muchacho aminorase la marcha, hasta el punto de tener que apoyarse en el quicio de la puerta de sus casa para recuperarse de la impresión y desde allí vio como la sombra que le adelanto en su camino, se arrodillaba ante la Cruz enclavada en la Plazoleta de San Bartolome, que se destacaba sobre la mas absoluta oscuridad reinante en aquel solitario lugar.....
                    



                    En aquel mismo instante sonaba en el campanario el toque de oración y la luz cegadora de un relámpago acompañada de una fuerte ráfaga de viento descubrió entre la lluvia el rostro de la figura postrada ante la Cruz, dejando extasiado a Miguel que nunca había contemplado tanta belleza reunida en un rostro de mujer, marcado por una profunda tristeza que daba escalofrío el mirarlo...
                    Esto decidió a nuestro hombre a empujar sin dilación la puerta de su domicilio, asegurándose de echar los cerrojos y metiose en la cama con tal desasosiego y malestar, que no pegaria ojo en lo que restaba de aquella fatídica noche de Todos los Santos víspera del Día de los Difuntos.........



   
                    Retrocediendo en el tiempo cuarenta años atrás, en una noche de tormenta como esta con la lluvia encharcando el suelo de la Placeta, dos sombras humanas aparecían al pie de la Cruz...
                    Eran de dos jóvenes que se disputaban la supremacía del amor de cierta muchacha que era la honra y prez del barrio moruno. Uno de ellos, pequeñin, barbilampiño, algo bizco, poco trabajador y muy pendenciero con ventajas de truhán traicionero y el otro era el anverso de la medalla.., cuerpo regular, de aspecto simpático, buen trabajador y hombre integro de palabra, dueño del corazón de la niña en cuestión, que bebía los vientos por verle y a cuya reja acudía cada noche  para soñar juntos un futuro cercano.........




                    Pero aquella aciaga noche le estaba acechando la envidia, para saldar una cuenta pendiente que solo existía en la imaginacion de una mente calenturienta, junto a la Cruz donde se encontraron los dos galanes, teniendo como único testigo el símbolo de la humildad......
                    Al otro día por la mañana, el truhán y traicionero, se fue a casa de Encarnación que tal se llamaba la muchacha en litigio, llamándola a través de la reja que en tantas ocasiones le fuera negada...
                    La intempestiva e inesperada visita del insolente al que no podía ver nadie en el barrio, extraño mucho a la joven, pero ella siempre tan cariñosa y simpática con todo el mundo le pregunto al indeseable....¿Que nuevas le traen a Vd. tan de mañana?...
                    Poca cosa, repondio el aludido..., por de pronto admirar esa cara tan bonita.., a lo que ella hizo un mohín de desagrado por oír la lisonja de labios tan repugnantes.., pero callo y siguió escuchando.......
                    La otra cosa que le iba a decir, tiene importancia y no la tiene, aunque es una mala noticia......
                    ¿que quiera Vd. decir?....
                    Como le iba diciendo...,poca cosa..., que esta mañana ha aparecido muerto al pie de la Cruz de San Bartolome, ese que andaba diciendo por ahí que era su novio......
                    Poco le falto para caer al suelo a Encarnación de la impresión causada por la funesta noticia, impidiéndole articular palabra alguna..., interrupción que aprovecho el canalla para seguir comentando a capricho.....
                    No se sabe quien lo ha matado.., pero según suponen las gentes, pueden que fueran algunos ladrones, que al amparo de la noche y el sitio, lo aprovecharan para robarle y como el no tenia costumbre de llevar "herramienta", confiado en sus puños, se defendería pero los granujas ante la resistencia no tendrían mas remedio que actuar con firmeza.....
                    Algo siniestro vio Encarnación en la cara del bandido que mientras hablaba apoyaba su diestra en el cuchillo que portaba en la cintura, cuando sin mediar palabra, transformose su rostro en la visión mas horrenda que jamas pudo contemplarse, dejando inmovilizado al truhán, pendiente de los ojos de la muchacha ahora convertidos en dos carbones encendidos que le hacían arder el rostro mientras escuchaba aterrado la terrible maldición que salia de la boca de la joven, con una voz de ultratumba salida de lo mas profundo de una cueva...., condenándolo a vagar errante por la vida sin encontrar nunca el amor , en castigo por haberle arrancado con su infamia, la vida al hombre a quien ella había entregado el suyo, junto con su corazón y su vida...., jurándose a ella misma, no hablar jamas con hombre alguno, ya que la fatalidad y la ignominia le habían llevado a esta horrible situación para siempre........
    



                    Hacia ya cuarenta años que tuvo lugar la historia que hemos relatado y cada noche del día uno de Noviembre, frontera entre Los Santos y Los Difuntos.., al toque de oración, una figura enlutada y silenciosa se hinca de rodillas  al pie de la Cruz de San Bartolome y dice la leyenda que la espectral figura es aquella muchacha que juro no hablar jamas con hombre alguno......
                    En la puerta del Cuartel de la Merced, junto a la Plaza de los Herradores, todas las tardes hay un viejo mendigo, algo bizco y barbilampiño en cuyo rostro aparecen las marcas de lo que en su tiempo pudieron ser graves quemaduras, en espera de la hora del reparto de las sobras del rancho y dice también la leyenda que se trata del infame que maldijo Encarnación .., que va arrastrando toda una vida de lacras y miserias.........



                    

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